DE POLLOS, PALOS Y FLORES

A medida que avanza este a√Īo 2015, los guatemaltecos vamos cayendo en la cuenta de que¬†este per√≠odo de 365 d√≠as tendr√° de todo, menos aburrimiento. Si bien los candidatos y sus¬†ofertas ‚Äďnos gusten o no- nos van a entretener un buen rato, tambi√©n es cierto que en otros¬†√°mbitos tendremos razones para el divertimento.

Por ejemplo, en los √ļltimos d√≠as de febrero se produjo el tan esperado retorno al pa√≠s del ex¬†Presidente Alfonso Portillo, despu√©s de cumplir la ben√©vola condena que le impuso un juez¬†estadounidense. Decimos ‚Äútan esperado‚ÄĚ, pero debi√©semos agregar ‚Äúpor los medios de¬†comunicaci√≥n‚ÄĚ, porque fueron estos, y no la poblaci√≥n, quienes levantaron todo el aspaviento¬†alrededor del controversial ex mandatario.

Escucharlo de nuevo frente a los micrófonos, fue una reedición de aquellos tiempos cuando la fluida verborragia fue el mejor método para engatusar ciudadanos incautos… tal como ahora ha vuelto a acontecer, aunque en proporciones mucho menores que en aquel entonces. En efecto, resulta increíble que muchos encumbrados y muy fogueados analistas o comentaristas de prensa, volvieron a caer en la trampa de las palabras. En esa red tenebrosa que sabe urdir Portillo cuando habla y que a más de alguno le llevó a afirmar, con soberana candidez, que la cárcel lo cambió, que vino muy humilde, que su actitud conciliadora, que  se nota su madurez y etc.

Y es que, al fin viejo zorro, Portillo aprovech√≥ la emotividad y expectaci√≥n del momento,¬†primero, para mostrarse una humildad dif√≠cilmente cre√≠ble y luego, para decir algunas palabras¬†m√°gicas; de esas que el p√ļblico, en vano, ha deseado escuchar de los actuales pol√≠ticos. Y¬†esas palabras fueron: frente democr√°tico para transformar el Estado y Reforma Constitucional.¬†Y m√°s a√ļn: hacerlo desde una Asamblea Nacional Constituyente. Por supuesto, ideas al¬†viento que, al no ir acompa√Īadas de detalle alguno, pronto cayeron en el vac√≠o‚Ķ excepto para¬†algunos medios de comunicaci√≥n que, neciamente, las recogieron, hicieron suyas y¬†proclamaron como la quintaesencia de las propuestas pol√≠ticas en este pa√≠s.

Y es que, con toda honestidad, lo que dijo Alfonso Portillo no es nada nuevo. Lo ha planteado,¬†por ejemplo, la Plataforma Ciudadana de √Ālvaro Vel√°squez, aunque la cobertura en la Prensa¬†no ha sido, ni de lejos, similar a la que se otorgara al ex presidente. Lo mismo puede decirse¬†de otros sectores y personas que han manifestado su convicci√≥n de que una reforma a la¬†Carta Magna es la v√≠a para superar la aguda crisis nacional. Sin embargo, ninguno de ellos se¬†ha robado millones del fisco ni ha sido acusado ante tribunal alguno, raz√≥n por la cual dichas¬†propuestas est√°n condenadas al cuarto de las escobas. S√≠, as√≠ es Guatemala.

A palos y flores…

Que el ‚ÄúAsunto Guatemala‚ÄĚ ha llegado a formar un expediente muy importante para la Casa¬†Blanca no hay la menor duda. En menos de un a√Īo nos han visitado funcionarios de alto nivel,¬†entre ellos Janet Napolitano, Secretaria de Seguridad Nacional, quien vino en febrero de 2014¬†y un par de meses despu√©s, John Kelly, Jefe del Comando Sur de Estados Unidos. Y por si¬†fuera poco, el vicepresidente Joe Biden ha venido en dos ocasiones, con pocos meses de¬†diferencia entre una y otra.

Sin embargo, pocas visitas han resultado tan peculiares como la realizada en esta segunda oportunidad por el vicemandatario norteamericano. Y es que traía ambas manos ocupadas. Una, con el primoroso ramo de flores para el presidente Pérez y etiquetado con el rimbombante nombre de Plan de la Alianza para la Prosperidad. En la otra… el típico garrote de la diplomacia estadounidense, pero ahora equipado con dos aristas: una, con dedicatoria muy especial para su colega, Roxana Baldetti, solicitándole no estar presente en la reunión, y la otra, con un mensaje que el mandatario guatemalteco hubiese preferido nunca recibir: la CICIG debe continuar.

El mensaje para Baldetti, sin duda no tuvo nada de diplom√°tico pero s√≠ mucho de humillante.¬†Tanto que prefiri√≥ salir precipitadamente de viaje y las unidades de comunicaci√≥n del¬†Gobierno, en un torpe y mal disimulado esfuerzo por minimizar la ausencia de la¬†vicemandataria en los actos oficiales, divulgaron la ‚Äúnoticia‚ÄĚ con escenas de junio de 2014,¬†cuando se produjo la anterior visita de Biden.

¬ŅQu√© fue lo que llev√≥ al segundo de Obama a imponer tan inesperado cambio en el¬†protocolo? Se especula mucho, pero lo m√°s seguro es que en la Casa Blanca se tiene¬†informaci√≥n acerca del desmedido enriquecimiento de Baldetti, no s√≥lo obtenida a partir de sus¬†medios habituales de inteligencia o de las publicaciones de prensa sino de fuentes mucho m√°s¬†precisas. Hablamos de las confesiones de Marllory Chac√≥n, ‚ÄúLa Reina del Sur‚ÄĚ y a quien se le¬†atribuye haber facilitado dinero sucio para la campa√Īa del Partido Patriota. Tambi√©n se¬†menciona a Jairo Orellana, el Rey del Tumbe y las extorsiones, ¬†¬ŅHasta d√≥nde, Marllory¬†Chac√≥n y Jairo Orellana destaparon los nexos de la Vicepresidenta con el crimen organizado?¬†¬ŅY los de Otto P√©rez?

Pero lo más grave para el gobierno fue la posición de Biden al anunciar la condicionante de Washington para hacer efectivo el Plan para la Prosperidad y que contempla ayuda por US$1 millardo para los países del Triángulo Norte centroamericano, cuyo propósito es frenar la migración hacia aquella nación, con acciones para combatir la pobreza y la violencia.

‚ÄúDebe prorrogarse el mandato de la Comisi√≥n Internacional Contra la Impunidad en¬†Guatemala (CICIG)‚ÄĚ fue el anuncio de Biden. Luego intent√≥ matizar un poco el tono: ‚ÄúEs una¬†decisi√≥n soberana, pero debe ser prorrogada si alguien espera que el Congreso de Estados¬†Unidos se sume a la iniciativa haciendo compromisos de miles de millones de d√≥lares‚ÄĚ.¬† Sin¬†embargo, el golpe estaba dado y las declaraciones no pueden sino interpretarse como un¬†claro imperativo.

Al atónito Pérez Molina no le quedó sino acudir al derecho de pataleo y no faltaron los brotes de nacionalismo que todavía aparecen, de cuando en cuando, entre algunos guatemaltecos que viven en y por el pasado.

El caso es que el asunto ha puesto en una seria disyuntiva al gobierno guatemalteco: o¬†accede a la pr√≥rroga de la CICIG y acalla el clamor que ha nacido entre la sociedad civil hasta¬†resonar en Washington, exponiendo a una persecuci√≥n judicial a su compa√Īera en el mando¬†(y de paso, exponi√©ndose a s√≠ mismo) o se aferra, casi con desesperaci√≥n, a los escasos¬†m√°rgenes deimpunidad¬†inmunidad que le pueden otorgar instancias como el Parlacen.¬†Como podemos ver, nos espera un a√Īo muy, muy animado. Las elecciones, comparado con¬†esos temas, podr√≠an ser apenas un juego de chirices.

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