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PLAN DE GOBIERNO

LA IMPORTANCIA DEL TRABAJO

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Una de las más grandes aspiraciones de los seres humanos, tanto hombres como mujeres, sin duda descansa en la posibilidad de lograr su autodesarrollo en la vida. Los proyectos particulares para alcanzar ese propósito son innumerables y diferentes para cada quien, pero el factor común para hacerlo realidad suele ser único: tener un buen trabajo.

En respuesta a las necesidades más sentidas de la población, la UNE le otorga la más alta prioridad al estímulo al trabajo y a la generación de empleo e ingresos, factores clave para un fortalecimiento sustentable de la economía en general. Los emprendendores son fundamentales en nuestros programas y el Estado debe darle un impulso fuerte a la pequeña y mediana empresa, pero también a la economía rural. Las alianzas público-privadas son esenciales, más aún si se orientan hacia proyectos estratégicos y de beneficio general.

Y es ahí donde se debe estar alerta ante los cantos de sirena que se echan a volar en época electoral. Es un estafador el político quien venga con la idea de que al llegar a la Presidencia va a multiplicar las posibilidades de empleo.

En primer lugar, es imposible que el Estado se haga cargo de una función que, de manera natural, le corresponde a la iniciativa privada, entre cuyos propósitos fundamentales destaca, precisamente, la generación de empleo. En segundo término, el Estado no puede convertirse en empleador porque debe desarrollar una serie de responsabilidades, para las cuales no le alcanzan los recursos disponibles.

Sandra, por el contrario, está convencida que desde lo estatal se pueden crear condiciones para que la empresa privada pueda desarrollar en mejor forma su actividad y, por lógica, fortalecer su rol como generadora de empleo. Y lo dice porque durante su juventud tuvo la oportunidad de ocupar puestos de dirección en algunas compañías y, más claro aún, porque conoce muy bien la experiencia de fundar un negocio propio.

En este tema, la UNE se apega a los principios Socialdemócratas que conciben la existencia del Estado en plena armonía con el mundo del Mercado y que se resume en la frase: Mercado donde sea posible; Estado donde sea necesario, el cual es uno de los criterios rectores fundamentales de esta ideología.

Por ello, la propuesta de la UNE descansa, no en una o dos leyes determinadas para dizque estimular el empleo. Se sustenta en políticas públicas de largo alcance; en programas realistas y efectivos para alcanzar esos propósitos. El estímulo al Desarrollo Económico, creando las condiciones para la generación e incremento sostenible de empleos, pero también de un elemento importantísimo: los ingresos.

Es preciso que, tanto Gobierno como empresarios, coincidan en algunos aspectos: el fortalecimiento de la estabilidad macroeconómica, la promoción activa de inversiones, el impulso de la genuina competencia y la complementariedad constitucional entre el bien común y la propiedad privada. Probablemente suena complicado, sin embargo, para lograr una mayor comprensión esto se irá explicando al detalle en el Plan del Gobierno del Rescate de la Esperanza.

Es importante también darle un impulso fuerte a la pequeña y mediana empresa, pero también a la economía rural. Las alianzas público-privadas son esenciales, pero más aún si algunos de estos se orientan hacia proyectos estratégicos de infraestructura.

En cuanto a la función específica del Estado, es básico el impulso de una segunda generación de programas sociales como instrumentos de política social y de generación de condiciones para el desarrollo del capital humano y una inserción productiva de sus beneficiarios.

Tal y como usted puede comprobar, aspirar a alcanzar esos anhelos de progreso, tanto individual como social que todos y todas tenemos, es muy factible. Sandra tiene la voluntad y el conocimiento necesario para hacerlo. Ahora necesita que usted también se involucre en estos procesos de manera activa.

ACERCA DEL DESARROLLO SOCIAL


Como dirigente política claramente identificada con la ideología Socialdemócrata, Sandra Torres proclama que es posible alcanzar el desarrollo social para todos los guatemaltecos y guatemaltecas, pero debe concebirse como algo más que un concepto aspiracional y abstracto. Es el proyecto que debe animar a todos y todas a perseguir porque está demostrado que es la mejor herramienta para alcanzar una mejor calidad de vida.

¿Por qué se necesita alcanzar el desarrollo social? Basta contemplar el modelo de desarrollo económico y social vigente, el cual ha determinado que este sea un país donde conviven las más grandes contradicciones y contrastes, inaceptables desde todo punto de vista. No es posible tener uno de los países más hermosos del mundo, tan lleno de múltiples riquezas naturales y materiales, y al mismo tiempo tener tanta gente pobre que no puede vivir de manera digna.

La pobreza es un mal que afecta a toda la sociedad, no solo a quienes sufren por no tener qué comer o no tener cómo enviar a sus hijos a estudiar ni para curarse de una enfermedad.

En el caso de Guatemala, el eslabón más débil es la gente, pero nos hemos negado a reconocer que nuestro modelo de desarrollo económico y social necesita serios ajustes para que pueda responder a las demandas actuales y represente beneficios para todos, no solo para unos cuantos.

Como se puede ver en esta gráfica, el 20 por ciento de la población con ingresos más altos percibe más de 4 mil 700 quetzales, mientras que el 20 por ciento menos favorecido tiene un ingreso mensual, promedio, de 267 quetzales.

Esas diferencias solo es posible reducirlas por medio de la implementación de políticas públicas dirigidas a atacar los problemas de la falta de desarrollo ecuánime. Sin embargo, es preciso focalizar la acción del Estado sobre determinadas áreas (tal como se hizo con los municipios en extrema pobreza que fueron incluidos en el programa de Transferencias Monetarias Condicionadas “Mi Familia Progresa”).

Paradójicamente, el Gobierno de Pérez Molina creó el Ministerio de Desarrollo Social, órgano naturalmente obligado a atender los asuntos relacionados con este tema, pero resulta ser una de las unidades administrativas que ha reportado una menor ejecución presupuestaria en 2014. Esto demuestra el claro debilitamiento de los Programas Sociales que fueron instaurados en el primer gobierno de la UNE. Como puede verse en la gráfica, pareciera que el Ministerio de Desarrollo Social y el programa “Hambre Cero” compiten para ver cuál es el que menos fondos ejecuta.

¿Por qué el Desarrollo Social?

Empecemos por ponernos de acuerdo en torno a algunos conceptos. La mayoría de teorías del Desarrollo Social coinciden en identificar a este como “el cambio positivo que puede ocurrir entre individuos, grupos e instituciones de la sociedad, para alcanzar mejores condiciones de vida”.

Hablamos de un proceso donde el Estado actúa con una visión tal, que le permite a la población satisfacer sus necesidades básicas porque les facilita (no les regala, como usualmente se dice) las condiciones para el disfrute de un empleo digno y bien remunerado, de una vivienda –igualmente digna-, de acceso a una educación de calidad, en el idioma que conoce y acorde al ambiente social donde vive. Los servicios de salud deben cumplir su función y no pueden ser considerados una panacea. Todo ello, obviamente, redunda en la formación de un capital humano que un día estará en capacidad de generar mejores oportunidades, tanto para el individuo como su familia y, por supuesto, para el país en general.

Tomando en cuenta que el Estado debe atender otras áreas, tan importantes como el Desarrollo Social, ha sido necesario destinar algunos recursos (aunque nunca en la cantidad que se necesitaba en realidad) para empezar a atender a las personas marginadas del desarrollo. Fue así como se impulsó el programa de Transferencias Monetarias Condicionadas (“Mi Familia Progresa”), por medio del cual se mejoró sustancialmente la cobertura en los diversos niveles educativos y se transformó, como nunca en la historia, las condiciones de salud de la población más pobre del país, debido a que la condicionalidad de llevar controles periódicos permitió que más niños fuesen vacunados, que se llevasen registro de talla y peso, se combatieran problemas de parasitismo y varias enfermedades de origen epidemiológico.

Otros programas importantes, destinados a otros segmentos de población, son:

Bolsa Solidaria: consistente en una dotación mensual de alimentos básicos, principalmente distribuida en áreas urbanas y entregada a cambio del cumplimiento de corresponsabilidades, por lo general, de carácter social.

Escuelas Abiertas: programa de educación no formal, destinada principalmente a jóvenes residentes en áreas con altos índices de violencia, para facilitar su capacitación en tecnología, artes, deportes y otras disciplinas a las cuales sólo se puede acceder si se tiene la capacidad económica para sufragarlas.

Comedores Solidarios: programa destinado a reforzar las estrategias de seguridad alimentaria, por medio de los cuales se proporciona dos tiempos de alimento diarios, a precios simbólicos porque el Estado subsidia una parte del costo. Su población objetivo son personas que trabajan en la calle y, en general, población que no puede pagar servicios de comida en comedores privados.

EL DESARROLLO ES PARA TODOS

Sin embargo, estoy clara en que el Desarrollo Social no significa que el esfuerzo del Estado deba concentrarse única y exclusivamente en la población más pobre. Hace falta algo más: llevar a Guatemala a un estado superior de desarrollo y para eso es necesario incrementar nuestros esfuerzos para lograr beneficios y bienestar a las clases medias. Ya demostramos lo que podemos hacer en beneficio de los más pobres, y ahora nuestras acciones también deben encaminarse a trabajar por llevar mayores oportunidades a las clases medias.

Por otro lado, es imprescindible tomar en cuenta en este proceso de gestión del desarrollo, el cual se logra mediante la complementariedad entre Estado y Mercado. Hoy, más que nunca, es imprescindible tender puentes de entendimiento entre sector público e iniciativa privada, pensando fundamentalmente en el presente y futuro del país; de las generaciones actuales y por nacer. En la tremenda responsabilidad de empezar a construir una nación diametralmente distinta del modelo que tenemos y que es responsable de no contar con una sociedad más equilibrada en su desarrollo.

Para alcanzar el desarrollo no se necesita sólo de dinero. Es necesario en Guatemala promover e institucionalizar el Diálogo Social y Político como una forma de tratar nuestras diferencias, disminuir la confrontación, la polarización, y buscar acuerdos de Nación equilibrados y transformadores.

En pocas palabras: que Estado y Sector Privado sean capaces de trabajar en armonía, y que se multipliquen los esfuerzos para cumplir con aquel antiguo aforismo que proclama “Enseñar a pescar en lugar de dar el pescado”. Sandra Torres cree, con firmeza, que garantizar el derecho a la educación y a la salud, es enseñar a pescar. Asegurar el acceso a la salud, también es enseñar a pescar. Porque en última instancia, al enseñar a pescar atendiendo estas garantías mínimas de la inversión se está invirtiendo socialmente. Y sobre todo, se está invirtiendo en capital humano.

¿Es esto, el desarrollo social, otro de los sueños imposibles que solemos tener los habitantes de este país?

No. Por supuesto que no. La experiencia ha demostrado que sí es posible. Que sí se puede vivir mejor. Todos. Esa certeza fue la bujía impulsadora del trabajo de Sandra Torres al frente de los Programas Sociales, que tan brillantes como esperanzadores resultados le dejaron a la gente más necesitada de nuestra Guatemala. Usted también puede acompañarla en este propósito.

Educación, la clave principal


Todos y todas estamos de acuerdo en que la educación es la base para cualquier plan de desarrollo. Sin educación no se puede aspirar a una sociedad sin conflictos ni violencia, ni puede haber crecimiento de la clase media si el Estado no se ocupa de brindar las oportunidades para su desarrollo.

Por ello, la educación en sus múltiples aspectos es fundamental en nuestro planteamiento político socialdemócrata. Y con base en las positivas experiencias en la materia, la UNE se propone aumentar la tasa de matrícula neta en todos los niveles. La enseñanza primaria tendrá un incremento de 89% actual a un 95% al año 2020 y un incremento del porcentaje de alumnos que finaliza el ciclo primario, de 77% a 83%. Es factible subir la inversión pública en educación, del 3.4% en relación al PIB al 4.9% al año 2020.

En el ciclo escolar 2015 fueron numerosos los niños y niñas que no pudieron cursar ningún grado escolar, especialmente en el área rural. Lo mismo ocurrió en los tres años precedentes. Esta dolorosa realidad contrasta con la que se tuvo entre 2008 y 2011, cuando el gobierno de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) dedicó atención especial al tema educativo, impulsando la política de gratuidad escolar y el programa de Transferencias Monetarias Condicionadas, Mi Familia Progresa, acciones que permitieron que para 2009, apenas el 2% de los infantes en edad escolar no asistiera a clases.

Sandra Torres, como Secretaria General de la UNE ha impulsado una política de oposición constructiva, no por complacencia con las autoridades de turno, sino pensando ante todo en el bien del país. No obstante, en ningún momento se dejuó de denunciar lo que estaba ocurriendo en Educación al anularse la política de gratuidad y al apartarse los programas sociales de su espíritu original. El resultado de no prestarle atención a la UNE se ha traducido en una caída dramática en la cobertura educativa (que en 2014 apenas alcanzó al 83%) o cual tiene un corolario grave: el Estado siguió programando más subdesarrollo para Guatemala.

Al parecer, los mandatarios y funcionarios de turno, al igual que algunos políticos irresponsables, siguen sin entender que la educación es la clave de oro para avanzar hacia el progreso social. Para contar con capital humano debidamente capacitado y para conquistar el crecimiento económico firme y sólido y así empezar a ascender en los vergonzosos indicadores de desarrollo humano que hoy evidencian esa inequidad agobiante.

Entender que la clave es la educación, resulta fundamental para aspirar a una sociedad sin conflictos ni violencia. Es también la base para alcanzar el crecimiento de la clase media y contribuir a que empiecen a avanzar las capas menos favorecidas de la sociedad. No puede el Estado erigirse en principal responsable del subdesarrollo, y por ello es básico que empiece por retomar el cumplimiento de sus obligaciones constitucionales en materia educativa.

Para Sandra, como dirigente política responsable y con visión de largo plazo, la educación es la clave de absolutamente TODO. Según lo ha explicado, esta fórmula ha sido exitosa en cualquier parte del mundo y consiste en algo muy sencillo: brindar educación, educación y más educación.

Y es que la educación es el instrumento para alcanzar una mejor calidad de vida para todos los ciudadanos y es un tema alrededor del cual suelen haber más consensos que divergencias. Curiosamente, en Guatemala se han asumido acuerdos en cuanto a su importancia, pero las discrepancias tradicionales surgen en cuanto se hacen esfuerzos para ponerla en práctica.

El dilema es: ¿la sociedad guatemalteca debe quedarse de brazos cruzados observando que este Gobierno hizo mal las cosas, o bien, como lo han demostrado numerosos ciudadanos de manera espontánea, ha llegado la hora de dedicamos con empeño y convicción a recuperar los pasos perdidos, empezando por la recuperación de la cobertura educativa que se había alcanzado?

Sandra es partidaria de hacer esto último y por ello está convencida de recuperar la política de gratuidad y, paralelamente, la reconstrucción de los programas sociales, ahora de segunda generación y con un componente de capacitación para la productividad incluido. Ambas herramientas han demostrado ser eficaces para lograr que más niños y niñas asistan a estudiar y aspirar sobre bases sólidas a tener un país más productivo.

Y contrario a lo que siempre se ha informado en torno a la razón de ser y los objetivos de los programas sociales, estos nunca buscaron ser un medio para regalar dinero a los beneficiarios, como se ha especulado sin mayor fundamento. Fue una estrategia para lograr que los padres de familia en situación de extrema pobreza pudiesen enviar a sus hijos a la escuela en lugar de obligarlos a trabajar o, peor aún, a que permaneciesen en las calles adquiriendo hábitos inapropiados. De ahí el concepto de “condicionalidad”. No se podía obtener la ayuda, si antes no se cumplían las condiciones establecidas para ello: asistencia escolar y controles de salud.

Sandra, por tanto, se declara promotora ferviente e infatigable de la Educación en Guatemala. Así como ha sido responsable de sostener una familia sustentada en valores, como lo fue al diseñar y apoyar las políticas públicas sociales más exitosas que se han tenido en muchas décadas, así también tiene el empeño de brindarle a la educación toda la importancia que merece. ¡Es la única salida para el país; es la clave de todo!

IMPORTANCIA DE LA MUJER EN LA SOCIEDAD ACTUAL


Desde siempre, un hecho tan natural como el ser mujer ha significado enormes retos y de los más variados. Así sea en la vida social como en la particular, ser mujer no resulta nada fácil. Muchas guatemalteca lo han sufrido históricamente y, a la fecha y pese a los notables avances, no se puede afirmar que se haya superado los enormes escollos que le hacen más pesada la vida.

Sin embargo, lo peor que pueden hacer las representantes del sexo femenino es sentarse a llorar y victimizarse a causa de su particular situación. Lejos de ello, la mejor respuesta es luchar contra todos los valladares que se atraviesan en el camin6o de las mujeres. A Sandra le han sobrado esos obstáculos, pero igual, ha seguido adelante y cada vez con mayor firmeza, viendo siempre hacia adelante.

Estos son algunos de los resultados de vivir en sociedades donde ha sido el hombre quien ha dictado las reglas de juego y quien se ha privilegiado de manera preferente de los productos que genera el trabajo social. Esa posición, inclusive, ha llevado a manifestarse de manera extrema, mediante conductas masculinas que resultan absolutamente reprochables. Sí, me refiero al machismo.

Pero si bien es cierto, la mujer ha tomado conciencia de su obligación de luchar por mejorar sus condiciones de vida y conquistar el sitial que realmente merece, tampoco la respuesta apropiada consiste en erigirse en enemiga del hombre. Al contrario: ambos deben conjugar esfuerzos para superar los tantos flagelos que impiden la igualdad entre sexos y que, en última instancia, perjudican a los dos de una u otra manera.

Hoy se reconoce la necesidad de que el Estado estimule el estudio, la discusión y la presentación de propuestas de solución a la problemática de las mujeres, dado que esta es múltiple y variada. La mujer en Guatemala no sólo enfrenta las adversidades propias de su condición de género también sufre a causa de discriminación laboral, étnica, económica, sexual y muchas otras.

Durante sus largos recorridos por el país, Sandra se ha encontrado con cientos, quizá miles, de casos relacionados con esas formas de discriminación contra la mujer. En lo particular, ella conoció en carne propia la experiencia de desempeñar el mismo cargo y asumir las mismas responsabilidades que sus colegas varones, pero recibir una retribución salarial menor y sin más explicación que su condición femenina.

Eso todavía se observa en muchas empresas de las áreas urbanas, si bien es cierto, con menos crudeza que en otros tiempos, según lo demuestra la gráfica siguiente.

A juzgar por testimonios recibidos, el problema sin duda es más grave para las mujeres indígenas o garífunas e, inclusive, para las ladinas que viven en condiciones de extrema pobreza. Esto nos lleva a señalar otra arista del drama: a las dificultades que enfrentan por ser mujeres, deben enfrentar las relacionadas con la falta de acceso a servicios de salud, infraestructura y ejercicio de sus derechos ciudadanos.

Esta indolencia, atribuible a un Estado indiferente hacia las mujeres, es responsable de otros múltiples problemas. Quizá uno de los que más estremece se relaciona con las recientes revelaciones de lo que sucede con las niñas. Solo en 2013 hubo más de 2 mil 600 partos en niñas menores de 14 años, lo que quiere decir que CADA 4 HORAS ocurrió un parto, siendo los departamentos más afectados Alta Verapaz, Petén, Huehuetenango y San Marcos, todos pertenecientes al área con mayor presencia de población indígena y peores condiciones económicas. Y esto datos incluyen partos realizados, es decir, no se está tomando en cuenta cuántas niñas abortaron antes de que concluyera su embarazo y cuántas no quedaron embarazadas pero fueron víctimas de una violación sexual, que muchas veces es perpetrada por el padre, los hermanos, tíos o amigos.

¡Esta realidad de la mujer llora sangre y debe ser rechazada por todos los medios, hasta transformarla definitivamente!

De igual manera, debe preocuparnos la situación de violencia que afecta a las mujeres. Según datos oficiales, los casos de femicidio aumentan año tras año. Sólo en 2013 hubo un incremento de 89 homicidios de mujeres más que en 2012. En 2014 los números se dispararon a 703, reportándose 12 casos de muertes producidas con salvajismo extremo. Y entre enero y marzo del año en curso, INACIF reporta 164 casos, una cifra por demás preocupante y desalentadora.

Sin lugar a dudas hay muchas más razones que ilustran los retos que enfrenta la mujer guatemalteca. Por hoy, me quedo con estos, pero continuaré enfocando el tema, porque si algo debe enfrentarse con mucha entereza son los problemas que enfrenta el sector femenino. Lo esencial es no desmayar. Como ustedes saben, en mi caso los ataques injustificados han proliferado, pero, precisamente por entender que se trata de acciones cuya bajeza es indiscutible, sencillamente no merecen mi atención.

Lo que sí la merece, y a tiempo completo, es la posibilidad de reducir esas desigualdades que nos agobian. Las que afectan directamente a la mujer, como las que sufren nuestros demás connacionales, a causa de los problemas graves relacionados con la pobreza, el hambre, la desnutrición, la falta de acceso a servicios y, sobre todo, la carencia de oportunidades.

Cuento contigo en este propósito, mujer guatemalteca. ¡Acompáñame y luchemos juntas para transformar esta difícil realidad!

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