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PROGRAMAS SOCIALES


EIncluso antes de que la UNE alcanzara el poder, Sandra impulsó programas, proyectos y acciones relacionadas con el desarrollo social, haciendo énfasis en mujeres, niños y adolescentes, juventud y adulto mayor, así como en la defensa y protección de las personas con capacidades especiales.

Entre estas iniciativas se puede mencionar la Ley Contra el Femicidio, figura que hasta hace unos años no existía en la legislación guatemalteca, y que al promulgarse fortaleció el sistema de justicia al dotarlo de un instrumento jurídico que le permite perseguir y condenar el flagelo de la violencia contra la mujer.

Además, por medio de la UNE, fue presentado ante el Congreso de la República la iniciativa para la creación del Ministerio de la Familia, por medio del cual se pretendía institucionalizar la actividad social del Gobierno y orientarla en función de políticas y estrategias de desarrollo social sostenibles y sustentables.

Como Primera Dama de la Nación fungió como Coordinadora del Consejo de Cohesión Social, en forma ad honórem. Gracias a este mecanismo gubernamental se impulsaron diversos Programas Sociales, cuya finalidad era beneficiar a la población más vulnerable económica y socialmente, logrando resultados sin precedente en el combate a la pobreza extrema.

Gracias a estos programas sociales, por primera vez en mucho tiempo el Estado empezó a cumplir con su obligación de brindarle atención a grandes segmentos de población en condiciones de pobreza y pobreza extrema, y que hasta entonces eran vistos como ciudadanos de segunda clase y, por ende, excluidos de todo beneficio.

Mediante el programa de Transferencias Monetarias Condicionadas “Mi Familia Progresa”, (el cual consistía en la entrega de Q300 mensuales -unos US$40- a cambio de que los padres de familia enviaran a los niños y niñas a la escuela y a controles de salud), se logró reducir la deserción escolar entre 2008 y 2011 y casi se alcanzó la cobertura universal en el nivel primario. También se logró reducir problemas de salud originados en la falta de atención preventiva. Y, algo muy importante: la pobreza extrema se redujo en dos puntos porcentuales.

Otros programas sociales como Escuelas Abiertas, sirvieron para que la niñez y la juventud residente en áreas vulnerables a la violencia criminal, tuviesen por primera vez en su vida la oportunidad de encontrar medios para adquirir conocimientos y destrezas en áreas artísticas, tecnológicas, deportivas y de organización comunitaria y complementar así su formación integral.

La Bolsa Solidaria, otro de estos programas sociales consistente en la entrega de un grupo de alimentos básicos a pobladores de áreas urbanas en estado de pobreza y cuyo poder adquisitivo se vio mermado gravemente a causa de la crisis económica mundial de finales de la década pasada, fue una verdadera estrategia de sobrevivencia para los beneficiarios. De no haber sido por esta ayuda, no cabe la menor duda que el país se habría visto inmerso en una crisis económico-social muy severa y de consecuencias impredecibles.

Como Primera Dama de la Nación y desde la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente (SOSEP) le brindó la mano y sin costo alguno, a cientos de miles de niños, madres solteras y ancianos que encontraron en Sandra el consuelo ante sus necesidades de medicamentos, sillas de ruedas, bastones, andadores, etc…

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